un Cuento de
BG Lei
«La Santa» es un cuento escrito por el renombrado autor colombiano Gabriel García Márquez, incluido en su colección de relatos «Doce cuentos peregrinos», publicada en 1992. Este cuento, característico del estilo mágico realista de García Márquez, nos sumerge en una narrativa fascinante que combina lo cotidiano con lo extraordinario. El autor, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982, es conocido por su habilidad para tejer historias que exploran la naturaleza humana y las peculiaridades de la realidad latinoamericana.
Sinopsis:
«La historia narra la vida de Margarito Duarte, un hombre marcado por la tragedia de perder a su esposa e hija. Tras el traslado del cementerio donde descansaban sus seres queridos, descubre que el cuerpo de su hija se mantiene inexplicablemente incorrupto. Este hecho desata un fervor religioso en su comunidad y lo impulsa a emprender una travesía hacia Roma, con la esperanza de que su hija sea beatificada. A lo largo de los años, Margarito persiste en su búsqueda de reconocimiento, enfrentando obstáculos y decepciones, pero sin perder nunca la fe en que algún día su anhelo se cumplirá.»
En la historia de Margarito Duarte, un hombre humilde y apasionado por la lectura, la tragedia y el misterio se entrelazan. Tras perder a su esposa y su hija, descubre que el cuerpo de su hija, enterrado once años atrás, permanece intacto y sin peso, exhalando el aroma de rosas frescas. Este hallazgo extraordinario marca el inicio de una aventura inesperada y profundamente conmovedora como la que tenemos a continuación:
Margarito Duarte no había pasado de la escuela primaria, pero su vocación por las bellas letras le había permitido una formación más amplia con la lectura apasionada de cuanto material impreso encontraba a su alcance. A los dieciocho años, siendo el escribano del municipio, se casó con una bella muchacha que murió poco después en el parto de la primera hija. Ésta, más bella aún que la madre, murió de fiebre esencial a los siete años. Pero la verdadera historia de Margarito Duarte había empezado seis meses antes de su llegada a Roma, cuando hubo de mudar el cementerio de su pueblo para construir una represa. Como todos los habitantes de la región, Margarito desenterró los huesos de sus muertos para llevarlos al cementerio nuevo. La esposa era polvo. En la tumba contigua, por el contrario, la niña seguía intacta después de once años. Tanto, que cuando destaparon la caja se sintió el vaho de las rosas frescas con que la habían enterrado. Lo más asombroso, sin embargo, era que el cuerpo carecía de peso. (García, 2012, párrafo 4).
La historia se intensifica cuando se describe el evento en el que Margarito y los demás habitantes de la región tuvieron que trasladar los restos de los muertos para dar paso a la construcción de una represa. En el proceso de trasladar los restos, se da a conocer que el cuerpo de la hija de Margarito, que había sido enterrada once años antes, se conserva sorprendentemente bien, con un aroma fresco de rosas y sin signos de descomposición. Lo más intrigante es que el cuerpo carecía de peso, lo cual resultaba inusual y misterioso. Esto añade una capa de misterio e intriga a la historia, fusionando elementos de realismo mágico con temas profundos como la pérdida, la muerte y la posibilidad de redención o transformación. La imagen del cuerpo de la niña sin peso y preservado evoca un sentido de lo sobrenatural o lo inexplicable, profundizando la atmósfera de la narrativa y dejando al lector intrigado sobre los misterios que pueden rodear a la vida y la muerte. Además, el hecho de que el cuerpo careciera de peso también agrega un nivel simbólico, pudiendo interpretarse como la liberación del peso de la mortalidad y las preocupaciones terrenales, lo que sugiere una especie de ascensión espiritual o trascendencia de las limitaciones físicas. Sin embargo, este inexplicable fenómeno plantea más preguntas que respuestas sobre cómo es posible esta conservación milagrosa y qué fuerzas o poderes podrían estar involucrados, generando reflexión en torno al mensaje que se intenta transmitir a través de este suceso.
Asimismo, la novela describe con destreza las comunidades rurales de España en el siglo XX, donde la religión católica ejercía una gran influencia en la vida de sus habitantes. Era común que cualquier suceso considerado sobrenatural despertara una gran conmoción y devoción entre los pobladores, quienes depositaban su fe ciegamente en las instituciones eclesiásticas. Como ejemplo de esto tenemos a:
era sólo suya ni del ámbito estrecho de su aldea, sino un asunto de la nación.
(García, 2012, párrafo 5)
El texto describe cómo un supuesto milagro pudo unir a toda una comunidad. Se cuenta que en una pequeña aldea se extendió rápidamente la noticia de que el cuerpo de un individuo llamado Margarito Duarte no se descomponía tras su fallecimiento, lo que fue visto por muchos como una señal de santidad. Esto atrajo la atención de cientos de curiosos que acudieron al lugar. El obispo de la diócesis consideró que este posible milagro, consistente en la incorruptibilidad del cuerpo, debía ser evaluado por el Vaticano debido a su importancia. Por ello apoyó una colecta pública entre los habitantes de la aldea para que Margarito pudiera viajar a Roma y presentar el caso ante la Iglesia Católica, buscando el visto bueno oficial para este milagro. De este modo, un evento que comenzó siendo algo local y personal terminó por convertirse en un asunto trascendental a nivel nacional, mostrando el poder que un suceso religioso puede tener para unir a toda una comunidad en torno a la fe. Sin embargo, esta reacción colectiva también plantea dudas sobre ¿si el fervor basado únicamente en creencias puede llevar a decisiones apresuradas sin un sólido análisis crítico?, y ¿cómo estos acontecimientos milagrosos pueden influir en la manera en que la gente percibe la religión y la relación entre la comunidad y las instituciones religiosas?
Continuando en este adentro del relato, Margarito Duarte emprende una serie de gestiones para superar los obstáculos del Vaticano, recibiendo al principio una ayuda diplomática compasiva pero ineficaz. Su labor incansable y reservada lo lleva a contactar numerosas congregaciones y fundaciones, que aunque le prometen ayuda, no logran concretar nada. Sin embargo, sus esfuerzos son infructuosos debido a que todos los asuntos relacionados con la Santa Sede están postergados por una crisis de hipo del Papa, que resiste tanto a la medicina como a los remedios mágicos como explican las siguientes líneas:
Margarito había realizado muchos esfuerzos en investigar y tratar de que vean el milagro de la niña. Al principio la ayuda era más compasiva que eficaz, pero poco a poco el Vaticano iba poniéndole trabas y obstáculos debido a una crisis de salud del Papa. A pesar de que Margarito buscó asistencia en congregaciones religiosas y fundaciones humanitarias, estas promesas de ayuda resultaron ser vacías y ninguna de las gestiones pareció tener éxito, lo que generaba en él una sensación de inutilidad frente a la situación política dentro del Vaticano, que parecía obstaculizar aún más sus intentos.
Este contexto demuestra los desafíos políticos y la lucha contra obstáculos internos y externos a la hora de tratar de resolver un problema de importancia religiosa o histórica, algo que no resulta nuevo pues las instituciones han presentado impedimentos desde hace tiempo. En este caso en particular, ¿cuál era la naturaleza exacta del problema que Margarito Duarte estaba tratando de resolver en relación con el Vaticano y el presunto milagro de la niña?, teniendo en cuenta que, al tratarse de un tema religioso, la Santa Sede parecía no comprender debidamente la importancia de lo que se estaba planteando.Finalizando con este sin fin de ideas nos encontramos en la siguiente cita, que el texto explica cómo la inesperada revelación del prodigio impacta a todos los presentes en el restaurante, provocando diversas reacciones de asombro y devoción:
El relato presenta un momento de gran impacto cuando Margarito decide abrir el ataúd y revelar el milagro de la incorruptibilidad del cuerpo de su hija, lo cual provoca que, por un lado, la reacción sea de asombro y devoción, pues algunas personas se persignaban o rezaban en silencio, en señal de respeto y religiosidad. Sin embargo, el autor plantea que, dado que en la sociedad actual predomina un enfoque cada vez más secularizado donde prima el racionalismo científico, este tipo de manifestaciones de santidad podrían ser cuestionadas o puestas en duda. Así, muchos tenderían a dudar de lo sobrenatural o milagroso.
El escritor utiliza un lenguaje sugestivo para transmitir la reacción de las personas presentes, como la descripción de una cocinera arrodillada en oración silenciosa, detalle que añade intensidad emocional a la escena. Al mismo tiempo, la obra insinúa una reflexión sobre la insuficiencia de la santidad en los tiempos actuales, lo que pone de manifiesto la gran diversidad de creencias hacia este tipo de fenómenos en la sociedad contemporánea. Esto plantea interrogantes sobre cómo nuestras creencias individuales reflejan o no las actitudes sociales hacia lo sagrado o misterioso. Aunque la religión pueda influir en nuestras concepciones, surge la pregunta de si estas siguen siendo relevantes en un contexto donde prima el escepticismo científico. El relato deja entrever que fenómenos como este evidencian la complejidad de las miradas que pueden coexistir en torno a lo espiritual.
Una de las principales conclusiones que se pueden sacar del cuento es la idea de que la fe y la determinación pueden llevar a las personas a hacer cosas extraordinarias, incluso cuando el mundo parece estar en su contra. Vemos cómo Margarito se aferra a su creencia en el milagro de su hija y cómo está dispuesto a enfrentar muchos obstáculos y decepciones en su búsqueda de que la Iglesia reconozca la santidad de su hija. El cuento también nos lleva a reflexionar lo que es la realidad y la percepción de la gente. Desafiando las expectativas y nos llevándonos a cuestionar lo que creemos saber sobre la vida y la muerte, demostrando que la verdad puede ser más compleja y misteriosa de lo que imaginamos. Finalmente, «La Santa» nos deja asombrados y admirados por la capacidad del ser humano para encontrar sentido y propósito en medio de las dificultades. Margarito sigue adelante con su misión, recordándonos que, a veces, son las personas más simples las que pueden inspirar los actos más extraordinarios.

